Mi existencia de vivir es Cristo!

"Un mic ungher unde Dumnezeu îmi vorbeste."
Secretul vieții: Trăiește! Nu doar exista.

marți, 6 octombrie 2026

Valorado conforme a tu esencia

 La capacidad de pensar sobre quién somos a sido alterada por quienes quieren manipularnos y dejarnos impotentes e insignificantes.

Cuando los estímulos externos nos dicen constantemente qué debemos ser, cómo debemos vernos o qué debemos pensar, queda poco espacio para el silencio que requiere el verdadero autoconocimiento.
 
Nuestra capacidad de introspección y la autopercepción están bajo una constante presión por parte de algoritmos, corporaciones y narrativas públicas que buscan moldear nuestros deseos, miedos e identidad para servir a sus propios beneficios e intereses.

Vivimos en una sociedad donde somos sometidos a una manipulación constante por lo que vemos, escuchamos. Hay una enseñanza directa de quien debemos ser sin que nos deja espacio para pensar quien somos y cuál es nuestro valor.

Todos somos iguales – ¿os suena? Es el lema de nuestras generaciones y, por esta razón, ya no existe una enseñanza clara en las ciencias naturales, las ciencias sociales y las ciencias formales, dado que todos somos iguales.

Hombre y mujer – ¡Si! Todos somos iguales y tenemos derechos; pero esto no significa que debamos alterar nuestro valor haciéndolo universal. Poseemos valor en virtud de nuestro género, nuestra esencia.


Nos quiere confundir, manipular para caer en la confusión de que somos universales, pero, ¿puede un violin ser un clarinete, un violoncelo ser un trompeta, etc?  Todos tienen derechos de sonar - por eso han sido creados – y todos son importantes, pues cada uno posee un sonido hermoso; sin embargo, ¿significa esto que debemos asignarles a todos el mismo valor? 

¿Qué es lo que nos hace hermosos e importantes? Precisamente aquello que otros intentan arrebatarnos: el valor único y esencial de cada individuo – la realidad de aquello para lo que fuimos creados.

Mujeres y hombres tienen los mismos derechos y la misma importancia; sin embargo, cada uno posee un valor que resuena con su propia esencia. 
Cada uno debe corresponder al valor asignado. 

Pablo nos deja un ejemplo en 1 Corintios 12: 12-26, donde podemos aprender que, cada uno es importante, esencial, y útil en su sitio conforme a su valor asignado. 

El cuerpo no está formado por una sola parte, sino por muchas. Si al pie se le ocurriera decir: «Yo no soy del cuerpo, porque no soy mano», todos sabemos que no por eso dejaría de ser parte del cuerpo. Y si la oreja dijera: «Como yo no soy ojo, no soy del cuerpo», de todos modos seguiría siendo parte del cuerpo. Si todo el cuerpo fuera ojo, no podríamos oír. Y si todo el cuerpo fuera oído, no podríamos oler. Los versículos 14-17
El ojo no puede decirle a la mano: «No te necesito». Tampoco la cabeza puede decirle a los pies: «No los necesito». Versículo 21
Así las partes del cuerpo se mantienen unidas y se preocupan las unas por las otras. Cuando una parte del cuerpo sufre, también sufren todas las demás. Cuando se le da importancia a una parte del cuerpo, las partes restantes se ponen contentas. Versículos 25,26 versión TLAI. Yo he puesto solo unos versículos, pero vosotros leer todo el capitulo.

¿Y si personalizamos un poco esos versículos? A ver cómo sonaría...

El mundo no está compuesto solo de partes iguales, sino por hombres y mujeres, niños y niñas. 
Si una mujer se le ocurriera decir: «No soy mujer porque no soy igual a un hombre», todos sabemos que no dejaría de ser mujer ni perdería su valor. Y si un hombre dijera: «Como ya no soy importante, me retiro de la ecuación», seguiría siendo igual de importante en virtud de su propio valor intrínseco. 
Es más, si todos quisiéramos ser mujeres o todos quisiéramos ser hombres, no podríamos existir.
Solo así el mundo funciona si se mantienen el valor del origen y se preocupan de uno del otro para que fuera lo que deben ser. Cuando se le da la importancia del valor de cada uno, todos salen ganando.

El mundo nos quiere atribuir un valor comparativo, y así nos hace rebelar contra nuestra naturaleza, y así ya no sabemos cuál es nuestro valor conforme a nuestra esencia quien debemos ser. 
El valor intrínseco – Tu verdadera esencia, quién eres define nuestro valor inestimable que Dios te ha otorgado.

Eres importante, esencial, útil y perfecto/a: exactamente tal como Dios te creó y en el papel que Él te confió. Tienes:

– tu propio valor como hombre – no renuncies a él. 
– tu propio valor como mujer – no busques cambiarlo.

Importante: Tu valor proviene de tu esencia. Una semilla dará fruto conforme a su esencia. La esencia es el diseño original creado por Dios, el plan genético y la verdad interior de todo ser; el fruto es, sencillamente, la manifestación natural de esa identidad.

Interesante: ¿Cúal es mi valor otorgado? ¿Estoy actuando de acuerdo con mi esencia?

Relevante: Tu valor no es negociable y no se puede cambiar.

Hombre, mujer, niño, niña – Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos; pero esto no significa que debamos alterar nuestro valor haciéndolo universal. Poseemos valor en virtud de nuestro género, nuestra esencia y eso es MARAVILLOSO y HERMOSO. 
No confundamos la igualdad y los derechos humanos con un cambio en el valor de quiénes somos.
Tu valor proviene precisamente de quién eres. Por tanto, alégrate por el papel que se te ha confiado. 
Valora tu propio e inestimable valor y no lo cambies por el de otra persona a quien percibas como más valiosa/o. 
Tú y yo tenemos derechos; somos iguales como seres humanos y, sin embargo, no tenemos el mismo valor. Nuestro valor intrínseco es inestimable, importante, esencial y útil; el mundo existe precisamente porque cada persona actúa de acuerdo con su valor esencial que Dios le ha otorgado. 
Una joya no necesita convencer a nadie de su valor, pero quien sepa apreciarla disfrutara de su valor. Tu valor no disminuye si porque alguien no lo puede reconocer.